Era bacán cuando con mis amigos sentíamos que nos sobraba el tiempo, que la vida era infinita y nos permitía disfrutarla con calma o con locura.
Digo era, del verbo ya no, porque desde un tiempo hasta ahora, las cosas cambiaron, no nos dimos cuentas cuando nos volvimos “maduros” a la fuerza, cuando nos volvimos “grandes”, pensando en el futuro, en la independencia, en las incertidumbres de ser adulto, así, perdimos de vista, lo transversal que puede ser la vida.
Digo esto, básicamente, porque releía y analizaba lo estúpidamente felices que eramos, creyendo en proyectos sencillos, que nos llenaban a un modo visceral, las entrañas de la mente, soñabamos con ser grandes pensadores, libres pensadores, y eso nos bastaba. Pensar, pensar, pensar y seguir pensando, debatir y defender ideas. Ahí, aprendí algo importante, el pensar en libertad es complicado, y el creer que las nuevas juventudes son el cambio, es un error, pero eso, es un tema del que hablaré otro día.
En resumen, era interesante pensar como vivíamos para soñar, y ahora de apoco, soñamos para vivir.
Cada día se hace más lejano esos largos cafés que compartía con mi mejor amigo, en que se hablaba de todo, desde Kant, Nietzsche, pasando por arte, música, cine e incluso, la inmortalidad del cangrejo, la vida era tan simple y amena con nosotros y nuestras ilusiones, que ahora es nostálgico pensar en lo que perdimos o mejor dicho, eso que dejamos en stand-by
Siendo un ente viviente (la mayoría de las veces) de 22 años, y estudiando desde 4to básico en una ciudad distinta a la de residencia, el viajar, es una constante desde hace ya algunos años, no me pidan que calcule cuantos, pero sé que son varios.
Si bien en un comienzo la micro no era parte del recorrido y el viaje diario en bus desde mi casa hasta Valparaíso no se comparaba en lo absoluto con el tedioso trámite de escoger una micro en la ciudad puerto.
Acorde empece a cursar cursos superiores -valga la redundancia- la micro se volvío indispensable en esos días de paja -al comienzo- y actualmente en el cotidiano (ahora el día de paja significa tomar metro).
Pero como buen amante estúpido de todo lo estupidamente cargado de “nostalgia” y romanticismo poético, el trámite de la micro absorbe mente en mi, cada día más y parezco disfrutarlo (me asusta). He llegado el punto ya de clasificar a los choferes, y los mejores tracklist para cada uno. Por ejemplo, no hay nada más espectacular que viajar atrasado a viña, y toparte con ese chofer que te sonríe medio dopado al subir, y que te cobra escolar sin siquiera haberte visto la cara (mucho menos el carnet escolar), y que luego se transforma en un maldito energumeno seudo terrorista que atenta contra la vida de los pobres pasajeros que van con cara de “si frena en seco me cagó”…y que para amenizar el traumático viaje, pone algo asi como Led Zeppelin/Queen/The Who/The Doors, o algo de esa nostalgía rockera. Ves como las calles de Valparaíso se acaban y comienzan las de viña, y sin alcanzar a escuchar 2 temas completos, llegas al final de tu recorrido y dices “oh, en metro me demoro 20 min y agradeces a Dios/odin, u otro, el milagro de llevarte con vida. Hay otros casos memorables como viejos micreros decrepitos escuchando a the clash…pero tristemente son los menos u.U
El resto de las veces, las veces de los choferes que pareciera quieren morir en el letargo cotidiano y que te obligan a pensar que caminando llegarías mas rápido, o que no sabes que mapa sigue, pues se detiene donde no hay paraderos o mas de una vez en una misma cuadra, y comienzas a sentirte un psicopata en potencia, pensando en la mejor manera de amenazar a ese pobre difunto en vida! para ver si avanza un poco más veloz!!!!!…recurro a la música y convierto mi tedioso viaje en una escena de esas peliculas donde el contenido es tan asqueroso visualmente, pero donde la música convierte todo en una especie de produccion “experimental” de cine alternativo, con estos fines, lejos las mejores bandas para viajar con nostalgia son The doors/Led Zeppelin, si estás aburrido y pajero :Lamb of God/Pantera, si andas romático de la vida es bueno escuchar a Yeah Yeah Yeah/Metric/Pete murray, si quieres viajar en volá misticash : Explotions in the sky. Creo que éstas han sido definitivamente las mejores opciones para el lado b del viaje en micro.
Pero insisto, eso que a ratos es tedioso, a ratos es hermoso, a ratos es monotono y también es romántico!… ese cotidiano viaje rompe coxis y destruye riñones, tiene veces en que se carga de belleza estética, como cuando el sol de media tarde se cuela entre las ventanas y vislumbra las pequeñas hendiduras del interior de esos asientos rotos por el tiempo, de esas caras que ansían volver a sus camas, todo es diferente, todo es propio de una micro, de ese viaje que solemos odiar si se mira con otros ojos, si se permite mirar el mundo al revés, puede ser tan propio y tan extrañable, como cualquier otro panorama extraplanetario o el más improvisado paseo. Al fin y al cabo, depende de cada uno romper las monotonías y las instancias cotidianas, así que en conclusión, amo viajar en micro…o quizás amo mi iPod que lo hace más ameno.
::: escrito en mi proyecto abandonado de blog (soy pésimo escribiendo, lo sé) un 7 de junio 2009:::